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Compagnia-Mvula-Sungani-ph.-Antonio-Agostini Compañía de Danza Mvula-Sungani. Roma. (Antonio Agostini)





JOSEP Mª SUBIRACHS Y SU REGALITO "A QUIEN CORRESPONDA"



          En una determinada etapa de su trabajo en la Sagrada Familia, el escultor Josep Mª Subirachs, harto ya de los muchos disgustos que sufría por parte de la Dirección de las Obras, cada vez que lo visitaba me repetía la larga serie de agravios que lo tenían alterado. En una de esas ocasiones, él, que siempre hablaba conmigo en castellano con una corrección exquisita, me sorprendió al decirme en catalán:

          -Què volen? Fotre'm viu? Doncs ja s'assabentaran del que m'importa el que facin. Un dia aixecaran la mirada cap a les torres de les Passió i tothom veurà per on em passo les seves decisions  - terminando con un párrafo que por tono y dicción tenía mucho de Dalí-: Jo sóc l'artista. I amb la meva obra, jo tinc el poder de fer amb ella el que vulgui. Jo sóc la llei  (1).

   Sus retos para la fachada, las ideas revolucionarias que se propuso plasmar cuando aceptó el encargo, llevaban camino de no poder completarse como quería. Y a pesar de sus mermadas condiciones físicas, él vivió lo suficiente como para comprobarlo. Aún así, aquel espíritu libre que no consiguió imponer su criterio, en sus últimos años de vida me contó cómo se las apañó para dejar a sus censores un regalito en la línea de su colega Miguel Ángel en la Capilla Sixtina (2).

   En estos días tan convulsos, cuando se cumple el ignorado 30 Aniversario de la entrada de Josep Mª Subirachs en la Sagrada Familia, he decidido enaltecer su memoria con la historia del añadido que le hizo a la escultura de San Bartolomé. Anécdota desconocida y jugosa que festejamos desde esta página en el año que hubiera celebrado su 90 cumpleaños. 


Subirachs junto a Sto.Tomás, escultura para la 1ª
torre de la Pasión. 1999. (A.Mª.F.)

Casi 10 años más tarde, época de la anécdota que relata, la autora volvió a
fotografiar al escultor mientras pintaba una escalera de La Pasión. (A.Mª.F.)

JUSTO A LAS TRES DE UNA TARDE DE VERANO…

(4/4) ¡SIN ALIENTO!




Continúa...


RELATO


                              Y la próxima no tardó en llegar. En el mercado de Santa Caterina, dos docenas de huevos agujereados por Chus con un rotulador infantil que fue introduciendo por la ranura de los cristales de un mostrador frigorífico, sólo valiéndose de la mano izquierda porque la derecha la tenía agarrada a su madre que compraba y pagaba un pollo. La explicación de sus cuatro años fue de un márketing a tener en cuenta: Así están más guapos.

   Sigamos. Parodiando al Profesor Frank Enstein, juntemos tres elementos en principio insolubles; el circo de Gabi Fofó y Miliki, la mansión de Donald Trump en la Trump Tower, toda dorados y brocados, y la tia rica del padre de Chus, la Tía “Pe”. De ahí surgió el penúltimo avatar de nuestro protagonista que daremos a conocer como fin de esta crónica.

   Podríamos seguir desmenuzando accidentes y percances, como las perdidas vacaciones familiares que la familia vivió un verano, por culpa de la intensa fiebre botonosa que sufrió Chus y tardaron diez días en diagnosticarle. Y aún, porque por suerte lo examinó un tercer médico que supo identificar como la picadura de una garrapata, la menuda mancha oscura bajo un tobillo. 

   Episodios cinematográficos. Así, el de la cojera.

   Eso, finalizaremos con aquel día en que al levantarse...



SEÑOR, SEÑOR, ¡DÁME VALOR!